“¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible de ser. No de parecer, sino de ser. Consciente en cada momento. Vigilante. Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y para ti misma, el sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca.”
Ochenta minutos de silencio pueden ser más significativos que toda una vida de verbosidad excesiva, de la misma forma que una fotografía puede condensar en un mutismo inerte un sinfín de interrogantes imposibles de traducir en palabras,no somos capaces más que de atisbar las reverberaciones de cuestiones ajenas que hacemos propias sin poder ordenar de manera coherente todo aquello que relatan.
El silencio es el protagonista de esta película más por lo que dice y provoca que por su propia naturaleza,es la abstención (voluntaria o involutaria) del habla,en algunos casos omisión,una correa capaz de dominar el dicurso más elocuente,aquí el poder de lo latente resulta ser el instrumento de sometimiento más eficaz de todos.
El silencio es el protagonista de esta película más por lo que dice y provoca que por su propia naturaleza,es la abstención (voluntaria o involutaria) del habla,en algunos casos omisión,una correa capaz de dominar el dicurso más elocuente,aquí el poder de lo latente resulta ser el instrumento de sometimiento más eficaz de todos.
A veces la vida diaria se antoja vacua,todo lo que ayer nos parecía vital pasa a un plano secundario donde comparado con la grandiosidad de aquello que no podemos interpretar se queda reducido a cenizas.Ser no siendo y siendo ser incapaz de ser.
Este cine dentro de cine deambula por estos senderos esbozados por Sven Nykvist capaz de captar el espacio y fascinación de una fotografía analógica y ponerla al servicio de la belleza de sus dos protagonistas.
Quizás al verla nos sintamos demasiados embriagados de cotidianidad para detenernos ante ella o que exista la extraordinaria coincidencia de llevar las gafas de sol adecuadas para apreciar la gama de grises que dormitan entre sus altos contrastes,el único requisito es ser capaz de permanecer mudo durante ochenta minutos,un poco menos que un partido...un poco más que un trayecto de distancia media...

1 Voces visuales:
Que bien escribes... la vida envuelve todo.todo..
Un abrazo
Saludos fraternos....
Publicar un comentario en la entrada